
A veces llegan momentos en tu vida en los que tienes que elegir, si es inevitable, pero debes hacerlo.
En ocasiones, tienes que tomar decisiones sencillas sin embargo en otras tienes que jugartelo todo;
nadie dijo que fuese fácil tomar las riendas de tu vida.
Y ahí estás tú, en un cruce donde puedes elegir dos caminos, entre regresar al pasado o avanzar hacía
el futuro, y te plantas ante las flechas y te muestras dubitativa ante tal encrucijada y comienzas a pensar;
Si giras a la izquierda vuelves a tu pasado, puede que sea un error o quizá no por qué quién dice que desde tu
propio pasado y con las personas que formaban parte de él no puedas lograr un futuro expléndido, aunque claro!
siempre está ese miedo, el miedo a que vuelva a repetirse, el miedo a estrellarse contra esa pared inmóvil que
nunca cambia, pero en ti está esa esperanza de que se renueve y por fín logres a su lado ese futuro, ya que al
fin y al cabe siempre soñaste con un futuro a su lado.
Si giras a la derecha comienzas un nuevo futuro, en él están tantos momentos nuevos que vivir, tantas cosas nuevas
que probar y en ese futuro esta él, si puede que no hubiese sido la persona con la que llevas soñando durante toda tu vida,
pero no te engañes tienes pocos momentos a su lado pero no puedes evitar sonreir al recordar alguno.
Y también tienes miedo, aunque es un miedo distinto es un miedo a lo desconocido, a jugartelo todo por algo que no sabes
como resultará, es miedo a empezar de cero.
Hace algún tiempo, no hubieses titubeado ni un segundo, hubieses apretado el acelerador, te hubieses agarrado con todas tus fuerzas y hubieses dado
un volantazo a la izquierda sin parpadear, pero ahora no, hace tiempo que olvidaste a esa niña que perseguía sus antigüos sueños, dejaste de hacelo
porque ahora tienes unos nuevos, te has convertido en una mujer, te has convertido en alguien que no tiene miedo a enfrentarse a nada ni a nadie
te has convertido en una nueva persona, con la misma esencia, pero en alguien diferente, te has hecho muy fuerte seguramente gracias a esos golpes
que recibiste una y otra vez girando a la izquierda.
Y aunque no tendrías miedo de volver a intentarlo, la cuestión es que ya no vas a girar a la izquierda, no porque tengas miedo, o porque estes asustada
sino porque ya no quieres, mejor dicho, porque ya no le quieres.
Así que agárrate fuerte, que vamos a girar a la derecha y a descubrir un nuevo mundo.